Carnero y las NN.TT. o TIC
Querido Chuchi,
Al parecer , según las últimas informaciones que he recibido de fuente fidedigna, el Sr. Carnero, que no quiso enseñaros los cuernos ni otras cosas naturales, sí que era poseedor de alguna pequeña mina en algún pueblo perdido de por ahí. Evidentemente , no de diamantes, pero sí que tenía mina. Lo señalo, para no minar en exceso su reputación y buen nombre.
Me han añadido además algunos detalles sobre su quehacer pedagógico, que me parecen dignos de ser resaltados, si queremos ser justos. Según estas fuentes, dignas de crédito como digo, el tal Carnero fue un adelantado para la pedagogía al uso de aquellos tiempos. Un verdadero innovador y uno de los primeros en usar las nuevas tecnologías en clase.
Paso a explicar el adelanto tecnológico. Sabedor del poder adormecedor de los nuevos cacharros, había grabado algunas de sus lecciones en un enorme magnetófono, que portaba o hacía portar a cada una de sus clases. De este modo, podía hacer sus crucigramas mientras su voz registrada en cinta magnetofónica tronaba en el aula. Mis informadores no me han dicho si los alumnos tomaban o no, notas y apuntes, o dormitaban mientras sonaba su aparato. Lo que sí me han subrayado es que esas grabaciones sirvieron durante algunos años y los alumnos no sólo podían oír la lección , sino algunas “cuñas” que habían quedado registradas en la primitiva grabación.
De esta forma mientras la voz trataba de explicar, pongamos por ejemplo, “La polinización: de la flor al fruto”, se oían de repente frases como “ ¿Sr. Reigadas, quiere hacer el favor de callarse?” o bien : “Sr. Bezanilla, ¿puede dejar de jugar con las persianas?” Entonces surgía la lógica sorpresa en los alumnos, que no entendían muy bien la intervención de las persianas en la reproducción de las plantas.
Al parecer , según las últimas informaciones que he recibido de fuente fidedigna, el Sr. Carnero, que no quiso enseñaros los cuernos ni otras cosas naturales, sí que era poseedor de alguna pequeña mina en algún pueblo perdido de por ahí. Evidentemente , no de diamantes, pero sí que tenía mina. Lo señalo, para no minar en exceso su reputación y buen nombre.
Me han añadido además algunos detalles sobre su quehacer pedagógico, que me parecen dignos de ser resaltados, si queremos ser justos. Según estas fuentes, dignas de crédito como digo, el tal Carnero fue un adelantado para la pedagogía al uso de aquellos tiempos. Un verdadero innovador y uno de los primeros en usar las nuevas tecnologías en clase.
Paso a explicar el adelanto tecnológico. Sabedor del poder adormecedor de los nuevos cacharros, había grabado algunas de sus lecciones en un enorme magnetófono, que portaba o hacía portar a cada una de sus clases. De este modo, podía hacer sus crucigramas mientras su voz registrada en cinta magnetofónica tronaba en el aula. Mis informadores no me han dicho si los alumnos tomaban o no, notas y apuntes, o dormitaban mientras sonaba su aparato. Lo que sí me han subrayado es que esas grabaciones sirvieron durante algunos años y los alumnos no sólo podían oír la lección , sino algunas “cuñas” que habían quedado registradas en la primitiva grabación.
De esta forma mientras la voz trataba de explicar, pongamos por ejemplo, “La polinización: de la flor al fruto”, se oían de repente frases como “ ¿Sr. Reigadas, quiere hacer el favor de callarse?” o bien : “Sr. Bezanilla, ¿puede dejar de jugar con las persianas?” Entonces surgía la lógica sorpresa en los alumnos, que no entendían muy bien la intervención de las persianas en la reproducción de las plantas.
